martes, 4 de agosto de 2009

Compañía

Ella camina con prisa. Se dirige a un lugar donde alguien la espera. Tal vez alguien que la quiere y cuenta el tiempo para verla, alegre; o tal vez sea alguien completamente indiferente a ella, que sólo desea puntualidad.

Camina mientras escucha. Cruza la calle. Llega a la esquina.

Él, un muchacho con lentes y suéter de cuadros, sale de una tienda. Carga una hermosa caja rosa, una caja de pastel en sus manos indecisas.

Se dirige a un lugar donde alguien lo espera. Un lugar y una situación donde será pertinente un pastel, o bizcochos, en una hermosa caja rosa.

Hay prisa en los pasos. Avanza y llega a la esquina.

Una mujer que escucha y un muchacho de lentes, suéter a cuadros y una hermosa caja de pastel en las manos, esperan en la esquina la tregua del tráfico que les permita continuar su trayectoria.

Cuando no hay autos cruzan. No se miran, no se conocen, no les importa; sólo caminan hacia destino.

Pero ocurre que ambos caminantes, sin notarlo, han sincronizado el ritmo de los pasos apresurados. Es un ensamble perfecto en su tiempo y su inconsciencia. Y por unos segundos andan juntos.

Dos desconocidos se acompañan sin saberlo, sin querer, y cualquiera que los viera en ese instante pensaría: se acompañan; se podría decir que son amantes o hermanos, amigos de toda la vida, compañeros. Conocen sus más íntimos secretos, se han visto llorar y saben de sus alergias, cicatrices y fracturas.

En la siguiente esquina él dobla a la izquierda y ella sigue de frente. El ensamble se rompe, sin despedida, sin atención del desprendimiento. Ahora son dos trayectorias en lugar de una.

Ambos llegan bien a su destino, con una inexplicable sensación de fragilidad que les abraza la nuca…

4 comentarios:

rf dijo...

De eso está hecha la vida, supongo, de oportunidades que dejamos ir.

Bah, qué voy a saber yo de qué está hecha la vida.

Anónimo dijo...

¡Me encantó el pegote!Todos somos desconocidos y lo habitual es que pasemos la vida chocando unos con otros.

Coincidir es hermoso pero acompañar lo es más. Esa (según su humilde servidor) es la diferencia entre la casualidad y la intención.

Abrazo

Caro Flores dijo...

Excelente relato... guión, novela o lo que sea. Gracias Pandita.

Sol dijo...

Muy, muy bueno!!! Este es el tipo de cosas que me gusta leer!! Te felicito! Genial!