La rebeldía
mexicana es tan mágica como nuestro país.
Uno pensaría que una auténtica razón para "rebelarse", resistirse o cuestionar sería por ejemplo un fraude electoral.
En mi mágico país han habido tantos como ha sido posible y ...no, ninguna rebelión real.
Pero basta con que el gobierno diga: ¡Emergencia sanitaria!! ¡Virus mortal a la vista, no salgan a la calle!! Para que todos los insulsos "che-
guevaritas" de pacotilla corran a gritar: "Me quieren coartar mi libertad"
No me
jodan.
Hay un virus desconocido atacando la ciudad y lo que la gente hace es luchar por su derecho de ir al cine y contagiarse o contagiar libremente.
Argumentan que todo son mentiras, exageraciones, que el gobierno
mexicano en conspiración con la
OMS,
EUA, Canadá y el
Chupacabras, ha fabricado este invento para....para...para desviar la
atención de una devaluación...Un momento...ya ha habido una devaluación gracias al brote de
influenza porcina. Bueno no importa, son
mentiras porque el gobierno miente y ya y nos quiere controlar a como de lugar y no quieren ni que salgamos de nuestras casas. ¡Fascistas!!
Y nadie hizo nada real por defender la legitimación de las últimas elecciones, nadie se rebeló ante el
FOBAPROA, nadie mueve un dedo ante el
alza indiscriminada de productos básicos y despidos masivos; pero ahora sí se rebelarán ante el cubre bocas y la cuarentena. Brillante. Somos BRILLANTES.
Y lo mejor, lo más bonito y elegante: aquellos que deciden que "emergencia sanitaria" es igual a vacaciones. No hay que entrar en pánico, mejor: ¡
vámonos a la playa vieja!!!
Agárrate unas
chelas bien frías y nos tiramos en la hamaca, no importa si soy portador del virus y no lo sé y contagio a la gente que me rodea, soy naco y
soy chido!!!!
Nos quejamos del gobierno constante y amargamente por su incapacidad e
ineficiencia, argumentamos que no hacen lo que tendrían que hacer para prevenir las crisis, combatir al
narco, generar bienestar a toda la población. Criticamos a los diputados porque cobran millones y no asisten a sesión porque se van de vacaciones y evaden su responsabilidad. Hablamos mal de la corrupción y la indolencia de los jueces y los políticos. Y tenemos razón.
Pero cuando nos corresponde a nosotros como individuos colaborar en algo tan importante como evitar la
pandemia de un virus desconocido y muy peligroso ¿qué hacemos?...Nada. Nos desviamos, nos distraemos, nos evadimos y nos vamos a la playa...
igualito que el gobierno y por eso somos nuestro gobierno.
Un aplauso a la democracia que nunca se equivoca...
Yo no tengo miedo, lo que tengo es desconsuelo.