viernes, 4 de octubre de 2013

Confesión. HOrtografía

Confieso que no me detengo a re leer lo que escribo y por eso se me van muchas faltas de ortografía. Confieso que tengo mala ortografía pero bellas historias.
Alguna vez alguien a quien quise mucho me ayudó a mejorar. Me hizo sentir que podía escribir bien y que era muy importante hacerlo correctamente. Pero esa persona ya no existe y mi cerebro quizá eligió volver a escribir mal como signo de protesta. Quizá mi cerebro es anarquista en realidad. 
Pero si el amor, las promesas, la historia, la verdad y el respeto no valen de nada, la ortografía... la Ortografía qué. 

Fhin.