sábado, 5 de octubre de 2013

"No llamo caballo a lo que tiene cuatro patas y produce cagajón, sino a lo que maldice el suelo y me aleja de él, a lo que me levanta y me obliga a no caer, a lo que me pisotearía hasta la muerte si cediera ante la tentación del fango, a lo que me hace bailar el corazón y relinchar el estómago, a lo que me transporta a una velocidad tan frenética que tengo que cerrar los párpados con fuerza ya que la luz más pura nunca deslumbrará tanto como la bofetada del aire. Llamo caballo a ese irrepetible lugar donde es posible perder todo anclaje, todo pensamiento, toda consciencia, toda idea de mañana, para convertirse sólo en un impulso, para ser únicamente algo que se despliega."

El sabotaje amoroso. Amelie Nothomb.