-No me hallo- dice ella.
-¿Te sientes mal?- pregúnta él sin voletar a verla.
-No es eso, es que me dejé aquí y ya no me hallo.
Él gira la cabeza. Puede ver el sillón vacío.
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domingo, 8 de abril de 2012
sábado, 28 de mayo de 2011
jueves, 26 de noviembre de 2009
Dato curioso
En mi vida hay muchos personajes.
Pero de los hombres más importantes, dos de los que me arman cuando los pedazos ya no se pueden ni contar; dos de ellos comparten las mismas iniciales, pero invertidas...
RF
FR
....
Me parece absolutamente hermoso.
Nada mas.
Hasta pronto.
Pero de los hombres más importantes, dos de los que me arman cuando los pedazos ya no se pueden ni contar; dos de ellos comparten las mismas iniciales, pero invertidas...
RF
FR
....
Me parece absolutamente hermoso.
Nada mas.
Hasta pronto.
sábado, 4 de abril de 2009
Because I do not hope to turn again
Because I do not hope
Because I do not hope to turn
T.S. Elliot

Día primero,
EL NAUFRAGIO
Esta mañana te sorprendo con el rostro tan desnudo que temblamos;
sin más que un aire de haber sido y sólo estar, ahora,
un aire que te cuelga de los ojos y los dientes,
correveidile colibrí, estático dentro del halo de su movimiento.
Y no hablas. No hables,
que no tienes ya voz de adivinanza
y a caso te he perdido con saberte,
y a caso estás aquí, de pronto inmóvil,
tierra que me acogió de noche náufrago
y que al alba descubro isla desierta y árida;
y me voy por tu orilla, pensativo,
y no encuentro el litoral ni el nombre que te deseaba en la tormenta.
Esta mañana me consume en su rescoldo la conciencia de mis llagas;
sin ella no creería en la escalera inaccesible de la noche
ni en su hermoso guardián insobornable:
aquí me hirió su mano, aquí su sueño,
en Emel su sonrisa, en luz su poesía,
su desamor me agobia en tu mirada.
Y luché contra el mar toda la noche, desde Homero hasta Joseph Conrad,
para llegar a tu rostro desierto y en su arena leer que nada espere,
que no espere misterio, que no espere.
Con la maña derogaron las estrellas sus señales y sus leyes y es inútil que el cartógrafo dibuje ríos secos en la palma de la mano.
Sindbad el varado.
Gilberto Owen

Día primero,
EL NAUFRAGIO
Esta mañana te sorprendo con el rostro tan desnudo que temblamos;
sin más que un aire de haber sido y sólo estar, ahora,
un aire que te cuelga de los ojos y los dientes,
correveidile colibrí, estático dentro del halo de su movimiento.
Y no hablas. No hables,
que no tienes ya voz de adivinanza
y a caso te he perdido con saberte,
y a caso estás aquí, de pronto inmóvil,
tierra que me acogió de noche náufrago
y que al alba descubro isla desierta y árida;
y me voy por tu orilla, pensativo,
y no encuentro el litoral ni el nombre que te deseaba en la tormenta.
Esta mañana me consume en su rescoldo la conciencia de mis llagas;
sin ella no creería en la escalera inaccesible de la noche
ni en su hermoso guardián insobornable:
aquí me hirió su mano, aquí su sueño,
en Emel su sonrisa, en luz su poesía,
su desamor me agobia en tu mirada.
Y luché contra el mar toda la noche, desde Homero hasta Joseph Conrad,
para llegar a tu rostro desierto y en su arena leer que nada espere,
que no espere misterio, que no espere.
Con la maña derogaron las estrellas sus señales y sus leyes y es inútil que el cartógrafo dibuje ríos secos en la palma de la mano.
Sindbad el varado.
Gilberto Owen
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