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domingo, 15 de noviembre de 2009

Yo ya no pongo altar de muertos

Y las tumbas que visito nunca son de mis abuelos.
Pero "qué bonito es un entierro".




Fando y Lis, Alejandor Jodorowsky.
LIS (canta)
"Yo moriré
y nadie
se acordará
de mí.
Yo moriré
y nadie
se acordará
de mí"

FANDO
"Sí, Lis.
Yo me acordaré de ti, e iré a verte al cementerio con una flor y un perro.

Y en tu funeral cantaré en voz baja:

¡Qué bonito es un entierro!"


Qué bonito fue tu entierro.
..

viernes, 1 de mayo de 2009

Anatomía de las cosas pequeñas

(Dar clik en las imágenes ayuda a verlas mejor)

Antes
Después...

viernes, 24 de abril de 2009

El amante





domingo, 4 de enero de 2009

Estoy dibujando un libro

También estoy escribiéndolo.

Ojalá alguien lo quisiera publicar...

martes, 5 de agosto de 2008

De mi arte a tu arte prefiero...


Detesto a la gente, especialmente a los artistas, que ponen cara de sorpresa y desconcierto cuando digo “Marcel Duchamp le dio en la madre a todo el arte pictórico y conceptual del siglo XX y XXI”.
Ojalá yo fuera la autora intelectual de esta afirmación. Ojalá yo hubiera podido llegar a esta observación. Pero no, no lo digo yo señores “artistas”, no lo digo yo. Esta brillante afirmación la leí en la entrevista que Marguerite Duras le hace a Francis Bacon, ahí nada más.
Cito:
¿Duchamp?
Se ha cargado la pintura americana para cien años. Todo viene de él, y todos. Lo que es curioso, muy curioso, es que él va hacía la pintura más estética del siglo XX. Pero su trazo era muy firme, y su inteligencia muy firme.

Ahora, pensemos un poco en esta afirmación antes de asustarnos y calificarla de reaccionaria.
¿A qué podría estarse refiriendo Bacon cuando habla así? (y por si no queda claro, el término “cargarse” la pintura está utilizado en castellano como “chingarse” en mexicano).
Yo creo que Duchamp sentó el precedente de un tipo de pensamiento que automáticamente le va a exigir a sus sucesores un nivel mínimo, al cual, evidentemente y hasta la fecha, no estamos acostumbrados.
Después de él, habitar el arte conceptual se vuelve tarea de alto grado de dificultad, y es que, me van a disculpar, pero no es fácil. Eso de pensar, no es fácil. Coincido con Bacon en su idea de que después de Duchamp, todos partieron de Duchamp hacia Duchamp sin terminar de partir ni arribar.
Basta entrar a cualquier galería de “arte moderno” en el mundo y ver el germen inseminado de la mirada Duchampiana a veces mal habida, otras mejor lograda. En México rara vez comprendida.
Y es que el mismo Duchamp le escupiría en el ojo a todos aquellos atristillas de colectivos retrasados ética y estéticamente, que lo tratan como un “maestro”. Duchamp jamás lo habría permitido, porque su genialidad nace ahí, donde su pretensión de “Arte” termina. Lo que entendió Duchamp es que el frac acartonado y exclusivo con el que la burguesía ha envestido al “arte” es lo que mata cualquier hallazgo, cualquier destello. Por eso su arte es exclusivo, no de una clase social o académica, sino de cualquiera que quieran pensar.
Y aquí estamos nosotros, jugando a pretender, atrapados en el peor de los romanticismos, como si todos estos siglos hubieran pasado en vano.
Aquí estamos, fotografiando perros atropellados en búsqueda de la “belleza de lo brutal”, fotos mediocres de eventos extraordinarios; en lugar de fotos extraordinarias de eventos, nada más.
El absurdo uso y abuso de los objetos, la instalación de lo gratuito envuelto en palabrerías y complicidades de gremio. El aquelarre de los “artistas de la nada” que entre ellos se cubren la espalda y se olfatean las colas y se aplauden las miserias. Entre ellos justifican su adolecida ética, su obtuso accionar ante la vida. La indolencia de sus días. Eso sí, hay que decir que hay pasión, es cool, no importa que nunca la hayamos conocido, la pasión es dogma.
Pero es que es tan “chido” ser “chido”. Mientras haya cocteles y la promesa de ser “diferentes”.
¿Transgresores? No señores, en nuestra generación lo único que podría transgredir sería pensar antes de actuar. Y si de verdad pensáramos, haríamos la mitad de lo que hacemos y lograríamos el doble.
Duchamp quería eso, Dadá era la muerte de los símbolos atroces del arte “aceptado”, era la rebelión en la noche gala, la burla de la genialidad estandarizada. Y estoy segura que Duchamp mismo habría orinado en la sala dadaísta del Pompidou y se habría cagado de la risa conmigo cuando aquella noche en el Covadonga (el punto de reunión chido, de los chidos artistas de la ciudad de México hoy) sostuve ante la desinformada mirada de la mesa más analfabeta del mundo artístico que Duchamp le dio en la madre al arte pictórico conceptual y a los artistas del siglo XX y XXI.
Anímense a leer la entrevista completa de Marguerite Duras a Francis Bacon en:
AQUÍ
Para que tenga algo chido que conversar en su próxima visita al Covadonga.

viernes, 4 de julio de 2008

Art


We must try to paint an other picture…







Imagen de Mon Ton Son

jueves, 15 de mayo de 2008

martes, 13 de mayo de 2008

sábado, 3 de mayo de 2008

jueves, 3 de abril de 2008

"Hay que quemar los puentes"





Les presento al Peluquero...

Por aquí lo veremos.


AGP.