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domingo, 25 de julio de 2010

Ella se recuesta...

De lado ve sus pies, uno con calceta, otro sin ella.
Cierra lo ojos. Desaparece la colcha blanca, la almohada, la pared.
Ella recostada de lado, con los ojos cerrados y un pie desnudo se sorprende de lo poco que entiende el mundo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Extraña...miento

Un día ella desapareció.
No hubo más mensajes.
Jamás volvió a cruzar aquella calle, ni la otra, ninguna.
No hubo “arte”, ni creación; sólo seguimiento.
No hubo enojo o lamento. Tampoco el alivio esperado. Nadie murió en el intento.
Nunca más aquel cabello taponando el desagüe, ni la furia, o las toallas húmedas regadas por el departamento.
Los semáforos, las cajeras, los soldados, las vecinas, el cojo de muleta, los perros de la calle; todos sobrevivieron.
La sonrisa amable (caja de cartón) volvió en un tiempo lento. Las noticias del periódico anunciaron una y otra vez ofertas y días muertos.
Los trenes continuaron cortando los mapas; las fronteras se trazaron y borraron. El pasaporte venció. Hubo que cambiarlo por uno nuevo sin los sellos de entrada y salida que pudieran ayudar a recordar la demora de un vuelo, aquella tormenta de nieve o alguna maleta perdida.
Hubo blanco y negro.
Llegaron nuevos amigos, los de siempre se marcharon lejos.
Lluvia y vacaciones. Días muertos.
Todo estuvo bien. Nadie murió en el intento. El amor, buena “puta triste”, no tardó en dar descuentos, facilidades, mudanzas e inventos.
Hasta hubo carnaval en los días que siguieron.
El único que la extraña es aquel sillón azul: en la sala nueva, todavía conserva, sutil y discreto, la casi imperceptible silueta de su cuerpo, recostada de lado, envuelta en una toalla húmeda, durmiendo.

miércoles, 15 de julio de 2009

Ella se pregunta:

¿Qué estás haciendo?

Ella responde:
Estoy cortando el ultimo hilo que nos conecta.
Y aunque era tan delgado como telaraña, cuando la tijera hizo lo suyo... sangró.


lunes, 18 de mayo de 2009

Ella casi lo consigue...

Pero cuando está a punto de abandonarse al sueño, las imágenes se agolpan.
Una, otra, una más.
Son historias. Muchas y variadas. Son suyas, las ha vivido todas. En ellas encarnó a más de un
personaje.

Ha sido la piedra que atrapa el filo de una espada.

Jugó cricket con la reina y ordenó: ¡Que le corten la cabeza!! En ocasiones ella ha empuñado el hacha.
Fue dragón, bruja, hada. Fue manzana envenenada.
León y ratón; laberinto, sabio y necio.
Le ha tocado ser la hermanastra del cuento: infame y envidiosa sabotear deseos.
Y también fue de la lámpara el genio.
Pero en la mayoría de ocasiones interpreta al niño:
parado entre la multitud, sereno, observa al emperador caminar
soberbio.
Y entonces grita: "tú estás desnudo y te haces pendejo"...
Y por esto, entre otras cosas, aunque la quieren, mucha gente no soporta tenerla cerca, en especial los miembros de alguna supuesta "realeza".
Lo que ellos no saben es que cada mañana, ella se mira al espejo y
pregunta: espejito espejito ¡¿quién es la más hermosa del reino?!!
Se refleja y
responde: "tú estás desnuda y te haces pendeja".

martes, 14 de abril de 2009

"Cada quién tiene sus tiempos"



Sí...Hay quienes se pudren más rápido...

miércoles, 25 de febrero de 2009

In memoriam

Los muertos no responden mensajes
no desean feliz navidad
no cumplen años
no esconden mentira
tampoco verdad
no tienen trabajos
ni amores
no sueñan
no caminan por los mercados
ni van a conciertos
no poseen fotos
o recuerdos
no recuerdan
no estrenan zapatos nuevos

Los muertos no dicen "¿cómo estás?"
tampoco "adiós"
los muertos no extrañan
ni se preguntan ¿por qué? ¿por qué?
los muertos no ven a los ojos
no tienen ojos
o verguenza
ni piel para abrazar


No pueden explicar nada
ni agradecer o reprochar.

Los muertos no tienen despertador
o coche
no viajan
nunca regresan
nadie les llama
no van más al cine
para los muertos no hay cama
no beben mojitos una tarde de sábado
ni tienen lunes por la mañana.

El sol no ilumina su recamara
no hay hamaca
almohada
cepillo de dientes
ni taza

Los muertos no tienen principios
no son buenos o malos amigos
no lo pueden evitar
son sólo final.

viernes, 16 de enero de 2009

¿Cuál es su problema?- preguntó el psicoanalista cuando ella se sentó en el diván.

El problema es que soy ingenua y tonta.

El problema es que me cuesta trabajo desahuciar lo que ya no tiene remedio.

El problema es que creo que todo, excepto la muerte, tiene remedio.

El problema es que no entiendo que lo que yo conozco por amor es otra cosa.

El problema es que soy débil cuando del afecto se trata.

El problema es que creo en cuentos.

El problema es que no sé qué es lo que quiero.

El problema es que lo quiero todo.

El problema es que no soy firme pero parezco dura.

El problema es que estoy descompuesta y sana.

El problema es que amo profundamente, neciamente, a pesar de mí propia resistencia.

El problema es que me importan mucho muchas cosas.

El problema es que me duele.

El problema es el tiempo.

El problema es que estoy triste y feliz al mismo tiempo.

El problema es que no me conformo.

El problema es que no suelto aquello que debe irse.

El problema es que siempre quiero dar batalla.

El problema es que no sé cuándo dejar de hablar.

Pero fuera de eso…no hay problema.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Panda is:



Dancing in the kitchen alone...

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Ella otra vez...

Cielo urbano.

Desde la azotea de su casa ella contempla el atardecer.

Cielo naranja, luego rosa, finalmente azul oscuro.

A la mitad del cielo, iluminando descaradamente, reconoce la primera estrella de la noche. Recuerda a su madre, que de niña le decía: “la primera estrella de la noche cumple deseos, pide un deseo”.

Ella obedece; pide un deseo (o cien):

“Salud, fuerza, paciencia, amor, trabajo, para mí, para S. M. y E., para C. para R. y F. D. para X. y K. ,y L,...para A, sí también para A…aunque ya no nos queramos, aunque nos olvidamos, rompimos promesas y no le importe lo que ocurra conmigo, aunque no piense en mí ni yo en él, aunque…¿un momento?...”- detiene su plegaria, confundida:

La primera estrella se comporta extraño…se ha movido de lugar.

“Pinches aviones…ojalá esos también cumplan deseos”- piensa mientras suelta una pequeña carcajada. Acaricia a los perros, termina de beber el vino y regresa a su cuarto.


lunes, 24 de noviembre de 2008

cama sola...

una vuelta más y tal vez llegue...
no
si me estiro, tal vez...
no
si me doblo podría ser...
abrir las manos expandir los dedos
separar las piernas
giro
boca arriba
cambiar el sentido
no
no
no
todo otra vez desde el principio
girar
estiro
doblar
sentido...
hasta que la noche
se acuesta a mi lado
y llena un poco el precipicio

lunes, 3 de noviembre de 2008

Ella cuando no entiende porqué ni cómo:


Ella lleva siete horas sentada en la alfombra sin moverse. Piensa que debería por lo menos abrir los ojos un ratito; leer, escribir algo…¿dibujar? de perdida jugar solitario...muy solitario.
Hay un mensaje en su bandeja de entrada que dice:
“Come sail your ships around me
And burn your bridges down
We make a little history baby
Every time you come around
Come loose your dogs upon me
And let your hair hang down
You are a little mystery to me
Every time you come around”

Hay cinco llamadas perdidas en su teléfono y cuatro mensajes nuevos:
"Hola...solo quería saludarte...es un día hermoso" "¿cuando se deja ver?" "Llego nueve y cuarto por si me esperan".
Hay entre sus brazos un abrazo de despedida que parecía de bienvenida, y en el cachivache del ipod un millón de canciones que la azotan y la consuelan con cierta histeria:
Run to the bedroom, in the suitcase on the left
You'll find my favourite axe
Don't look so frightened
This is just a passing phase
Just one of my bad days
Would you like to watch T. V.?
Or get between the sheets?
Or contemplate the silent freeway?
Would you like something to eat?
Would you like to learn to fly?
Would you like to see me try?
Would you like to call the cops?
Do you think it's time I stopped?
Why are you running away?

Ella no puede más que sentir la alfombra bajo sus pies.
“¿Será que con saberte te he perdido?”-piensa mientras el teléfono vuelve a sonar una y otra vez…
Pero no hay nada que temer. Al final, ella se levantará y cambiará las sábanas, comerá algo, mirará por la ventana y seguirá tratando de mejorar su ortografía. Esperará un rio que la lleve a navegar lejos. Pero antes sacará la basura, regará las plantas....y terminará bailando en la cocina cuando nadie la vea.

sábado, 11 de octubre de 2008

just like a woman

Nobody feels any pain
Tonight
as I stand inside the rain
Ev'rybody knows
That Baby's got new clothes
But lately I see her ribbons and her bows
Have fallen from her curls.
She takes just like a woman,
yes, she does
She makes love just like a woman,
yes, she does
And she aches just like a woman
But she breaks just like a little girl.
Queen Mary, she's my friend
Yes,
I believe I'll go see her again
Nobody has to guess
That Baby can't be blessed
Till she sees finally sees sthat she's like all the rest
With her fog, her amphetamine, and her pearls.
She takes just like a woman,
yes,
She makes love just like a woman,
yes,
she does
And she aches just like a woman
But she breaks just like a little girl.

It was raining from the first
And I was dying there of thirst
So I came in here...
And your long-time curse hurts
But what's worse
Is this pain in here
I can't stay in here
Ain't it clear that
I just can't fit
Yes, I believe it's time for us to quit
When we meet again
Introduced as friends
Please don't let on that you knew me when
I was hungry and it was your world.
Ah, you fake just like a woman, yes, you do
You make love just like a woman,
yes, you do
Then you ache just like a woman
But you break just like a little girl.



Bob Dylan

martes, 16 de septiembre de 2008

Consuelo



-Uno nunca debe perder la fe en el amor- dice mi madre mientras acaricia mi cabeza como lo hace desde que tengo memoria.


-Sí ma, hay que mantener la fe en el amor- contesto, mintiéndole con una sonrisa, como lo hago desde que tengo memoria…
No pude evitarlo.

viernes, 22 de agosto de 2008

Otras postales

Foto: A.M

“No voy a escribir en tu cumpleaños, pero sabes que me acordaré”- dice.
“No escribas, no es necesario”- responde.
“No lo haré”- promete y se marcha.


Ese día ella despierta muy temprano, se lava la cara, va por jugo, regresa bebiendo; de un cajón saca una vieja postal de cumpleaños que guarda, no sabe desde hace cuánto tiempo porque olvidó enviarla, no recuerda a quién. Escribe: Feliz cumpleaños.

Guarda la postal en el sobre, y en el lavabo blanco del baño, en complicidad con un pequeño cerillo de cabeza roja, prende fuego a la felicitación que en segundos arde, se consume: hermosa llama azul y naranja.

Con la punta del dedo toca suave la ceniza, traza una línea.
“Papel y tinta china”- piensa mientras el dedo termina el recorrido.
Feliz cumpleaños.
Sonríe y prepara el café.

jueves, 21 de agosto de 2008

Aniversario


Hoy hace un año que me cansé de despertar sola y desolada...

Y preferí quedarme conmigo.
Entonces hice mis maletas. Casi no me llevé nada. Dejé mis discos, la cama, los libros, la sala, la estufa, el baño. El sonido de los caballos que galopaban el domingo por la calle, ese sí lo empaqué para el viaje...


Ahora, el café es sólo para uno.

una taza

un cubierto

una almohada


Hacía mucho tiempo que no me sentía tan acompañada.

jueves, 29 de mayo de 2008

Epitafio.


Lo que recuerdo especialmente de la ciudad de Buenos Aires es el cementerio de la Recoleta.
Humilde, comparado con otros, pero entrañable.
De este hermoso parque de piedras y huesos famosos, atesoro desde hace años una frase. La hallamos mi acompañante y yo por casualidad, escrita con plumón permanente en el costado de una de las tumbas capilla del lugar. Alguien había estampado apócrifamente el epitafio que, en inglés, rezaba:
“I been trying so hard to tell my self that you’re gone…
2 months dead…”
Por más que intento, no logro recordar el nombre a quien pertenecía la tumba…
Aunque por muchas razones, siento que esta frase ya me pertenece.

jueves, 8 de mayo de 2008

De profundis 2

Quiero ser Wilde
y nunca Douglas...
Douglas apesta.

miércoles, 7 de mayo de 2008

¿Sugar free?...


La hipoglucemia es mala compañía- piensa.
Recoge los cristales, limpia la salpicadura de la pared y trata de esconderlo todo bajo el tapete... pero el azúcar sigue combustionando.
Mientras más baja la glucosa, más claro se vuelve aquel recuerdo; él, oscuro como el color de su cabello, los dedos inquietos y hermosos golpeteando la mesa. La espalda amplia que guarda tres heridas.
Limpia las lágrimas y busca en la despensa algo que comer.
Nada, no ha ido al mercado en días.
El nivel sigue bajando y casi puede escuchar su voz…
Al aclararse el recuerdo, se aclara también la violencia. Quiere componer el florero que acaba de reventar contra la pared para poderlo reventar otra vez, y otra y otra y otra… se arrepiente de no tener más cristalería. Se arrepiente sólo de eso.
Mira el reloj. Es demasiado tarde para llamar algún restaurante.
Lo ve de pronto, claramente en el sillón café.
Largo de aquí- le grita. Él no la mira, sigue leyendo un libro de Historia.
Luego está en la cama, y en el baño, en la cocina, en la escalera. En todas las esquinas de la casa lo ve.
Ella no puede más, llora, abre cajones y revisa en su bolsa.

Está furiosa porque sabe que esto le ocurre y debe estar preparada; una barra de chocolate haría que todo terminara. Pero es desordenada, poco precavida.
La gente piensa que es histérica, voluble, algo bipolar. Ella sabe que principalmente es la baja de azúcar lo que la pone mal. La baja de azúcar y las imágenes que la acompañan. Por eso detesta museos como los que hay en Paris, porque después de estar seis horas en una misma sala, cuando su cerebro comienza a jugarle sucio, no hay una sola máquina de dulces a la que acudir por alivio. Las piezas se vuelven contra ella.
Finalmente toma sus llaves y la bolsa.
Ponte algo, no te vayas a enfermar- dice él poniéndose el abrigo.
Cállate, tú no estás aquí- contesta ella y se lanza a la calle, con pasos rápidos hacia el mini-súper 24 horas que está a unas cuadras. Él camina en silencio junto a ella, como era costumbre.
Vas muy rápido- le dice, como era costumbre. Ella decide quemar lo que quede de dulce en el cuerpo para correr.
Cuando entra al mini-súper toda la glucosa se ha esfumado de su sangre y comienza el tradicional zumbido junto con la migraña.
¡Chocolate!- le suplica al cajero del lugar, que la mira con terror tras el mostrador y señala el mueble de las golosinas.
Él ya está adentro de la tienda: -¿no se te antojan unas chelitas para cenar corazón?-
Ella se lanza sobre los paquetes. Él, junto a ella, la observa:
-no lo hagas- le dice.

Ella se detiene un instante con una barra de milky way a un centímetro de la boca. Lo mira a los ojos, se detiene en su barbilla, las pocas canas de la frente, lo aspira y reconoce aquel perfume feliz. Tiembla cuando él acerca su boca y finalmente cierra los ojos sintiendo sus labios y su lengua. Aquella tibieza de siempre, el sabor, la dulzura. Suspira profundamente.
El dolor se ha ido, junto con el zumbido. Ella abre los ojos y siente el bocado de milky way en la boca.

Tiene la cara llena de chocolate y se avergüenza un poco cuando nota la mirada anonadada del cajero.
Se limpia la cara y va hacia el empleado.
-¿Cuánto le debo?- pregunta con la boca llena.
-Diez cincuenta. A mí también me gustan mucho esos chocolates- responde.

-Dame dos cajas completas... ¡No! Mejor que sean tres...- pide ella.

Paga y regresa por su camino, sola.

sábado, 3 de mayo de 2008

Dolor



He dejado de tomar los analgésicos para la espalda. Tenía que hacerlo, porque necesitaba saber exactamente que tipo de movimientos podían llegar a lastimarme.

A veces este panda es bailarín y en este momento trabaja como coreógrafa en el video que dirigirá un muy querido amigo, y quiere que todo salga bien.

Por eso, comenzó a hacer ejercicios de una técnica maravillosa que se llama Feldenkrais, y poco a poco el dolor mejoró.

Después de tres días de mucho malestar (es asombroso sentir como todo el cuerpo enferma cuando la columna se lastima); gracias al ejercicio y a los anti inflamatorios el panda está comenzando a mejorar. Este panda sabe que las cosas de columna sólo sanan si se trabaja adecuadamente. Hay que hacer el ejercicio correcto y tener mucha disciplina.

Pero también entiende que hay dolores que a la larga, es mejor sentir. El dolor es un síntoma y entender cómo progresa ayuda a saber si uno está empeorando o no.

Claro que hay también dolores que se deben controlar porque si no el paciente puede enfermar hasta la muerte. Pero ese tipo de dolores son muy excepcionales y también muy graves.

Mi dolor de espalda no era así. Pude soportarlo hasta que acabó por estar mejor y sencillamente se mitigó

Mitigó…adoro esa palabra y casi nunca la uso; es palabra que suena vieja o antigua pero no anticuada, palabra de abuelos, musical, de literatura antaña, de poema desesperado. Es perfecta en todo su sentido y sonido. Como Memoria. Esa es otra palabra que suena tanto como significa… Panda ñoño y melancólico.

Cabe la posibilidad de el que el dolor regrese, siempre cabe esa posibilidad cuando se trata de dolores. Pero eso siempre ha sido así.

En mi caso, bailar mitiga tanto.

Este panda sigue bailando…