sábado, 26 de junio de 2010

Nunca para siempre.

Ella espera. Mira el celular. Lo deja.

Espera.

Va al baño, se lava la cara y usa un poco de desodorante porque huele “chistoso”.

Entra en la cocina.

Espera.

Busca en el refrigerador. Piensa que es hora de que su compañera de casa compre leche y lave algunos platos.

Mira el celular y espera. Nada.

Lava platos.

Espera unos minutos antes de salir.

Camina al supermercado que no está ni lejos ni cerca de su casa, donde siempre los otros clientes van especialmente sobre arreglados-maquillados-perfumados-vestidos. Compra huevos, pan y, sí, por supuesto, leche.

En el camino nota que ha olvidado el celular. “Mejor”-se dice.

Ella corre ansiosa por la calle hacia su casa, golpea la bolsa de compras. Un huevo se rompe.

Cierra la puerta, sube rápido las escaleras. Ve el celular: Nada.

Se sienta y escribe un mensaje: “Ya no te espero”.

Lo envía.

Descorcha una botella de vino, sirve un vaso y bebe sorbos pequeños mientras espera.

domingo, 20 de junio de 2010

Maps...

"Ninguna mujer debería llorar por ningún hombre".

CONCEDIDO.

domingo, 30 de mayo de 2010

Ejemplos

-¡¡¡Lo que pasa es que tú te enojas demasiado, no tienes paciencia y explotas inmediatamente por NADA!!!-

dice gritando, mientras las venas del cuello comienzan a saltar a la vista.

viernes, 21 de mayo de 2010

uno más

Feliz cumpleaños Panda...un grandioso año más. Gracias a todos...

y no podía olvidarlo: Feliz cumpleaños guapo.


domingo, 16 de mayo de 2010

No estés triste, debes ser como el sol a mediodía

Muy breve, minúscula lista de:

Algunas cosas que amo:

Bailar

Comer jamón serrano con un trocito de fruta.

Cocinar un buen filete para amigos queridos.

Subir a la azotea después de la lluvia.

Acariciar a mis perras en la nariz.

Las sábanas nuevas.

Las plantas que responden a mis cuidados y abren flor.

Que después de función alguien diga ¿en serio esa eras tú?

Dar función.

Bailar.

Arreglarme y ponerme muy guapa el domingo aunque no vaya a hacer nada especial.

Los cuentos.

Los caballos.

Mirar a los ojos.

Los libros de Marguerite Duras

Paseos por cementerios leyendo los recados que la gente deja en las lápidas.

Perderme en un viaje.

Cortarme el pelo.

Caminar acompañada.

Hacer pan.

Ir una noche a tomar un trago a algún lugar nuevo.

El vino.

Dar sorpresas.

El Chocolate.

Imaginar historias y llorar….

Esta son sólo unas cuantas.

Y tú…tú dices que no me gusta nada. Pobre de ti, que no sabes nada de mí.


viernes, 7 de mayo de 2010

i'm the end of the line...

No todos los días te enteras de tu finísima parentela...Digámos que me entero de que soy sobrina-nieta-segunda de...por decir algo: adolfo hitler...marcial maciel...o alguna alimaña semejante.
No esperes sonrisas, ni paciencia.
Voy a llorar y asquearme .
Sí, lo voy a hacer.
No voy a cargar tu mueble.
Y como tú te vas, me emborracharé, ¿soy horrible??? Sí...genética, se llama genética y se deslava con el tiempo (afortunadamente).
Si hubiera un concurso de "mala actitud" seguro lo perdía por majadera y mala copa.
Así me siento carajo. A estas alturas me voy a dar permiso y si no te gusta, pues...siempre te quedará París.

martes, 27 de abril de 2010

Hadas.

Ella camina bajo el sol. La tarde se aproxima, la luz cambiará pronto. En la esquina de la avenida grande se detiene ante el semáforo. Espera. Escucha. Un grito, aullido, queja.
Busca sorprendida la fuente de aquella voz.
Y la encuentra: una mujer, delgada, deslavada, gris, sin fuerza; va llorando por la calle.
Carga una cobija morada. La mujer gris anda y explica, sin decirlo, el desalojo...el desahucio. Grita el llanto.
El lamento produce un escalofrío en todos los peatones de esa hora.
La miran. Pero a la mujer gris no le importa, está llorando y no le importan los ojos expectantes, incómodos y aterrados de esa hora.

Ella mira a la mujer gris, la busca con los ojos esperando que la desahuciada se le acerque y le pida, le suplique, le diga que necesita dinero, que está perdida, que no ha comido, que tiene dolor crónico…
Ella, ingenua, desea que este llanto sobrenatural sea solo una estrategia para conseguir el pan del día, como mucha gente hace, el marketing de la miseria: “mira mi sufrimiento y a cambio me lo pagas”-como el buen actor de tragedias teatrales que sufre de verdad y hace de eso su vida.
Pero la mujer gris no se detiene. Pasa de largo. No pide nada. Ese dolor es real, ocurre, frente a todos.
Es como ver el cuerpo tirado y sin zapatos de alguien que acaba de ser arrollado: brutal.

Desconcierto, hipnosis; ella cruza la calle y desde el otro lado de la avenida, frente a la mujer gris avanza, muy lento, la ve, la sigue, la acompaña.

“No habrá forma de consolarla”-piensa-“No tengo nada que pueda consolarla”.
La mujer continúa sollozando y parece que está a punto de morir de tristeza, seguramente habría muerto de tristeza allí en mitad de la calle.
Pero ocurre que justo en ese instante cercano a la muerte, la mujer se detiene frente a un escaparate y su atención se fuga.
Un escaparate de vestidos de quince años. Maniquíes escandalosos estallan ante ella: rosa, rojo, blanco, vuelos, brillo, encaje, cuentas de vidrio y bisutería que no sabría cómo llamar.

La mujer gris por un instante se detiene y los mira. No los anhela, tampoco los desprecia.
Ladea la cabeza un segundo y detiene el llanto. Se le escapa un suspiro burlón.
Desde el otro lado de la avenida ella ve a la mujer gris, mira su océano de tristeza mortal calmar, la ve salvar el naufragio irreversible. Ve sus manos despojarse de las piedras invisibles que la obligan a cargar esa cobija morada. Y por un segundo sonreír.

Esa mujer gris ante el escaparate, sin ninguna explicación probable, renuncia súbitamente a la extinción. Se limpia lágrimas y mocos con la manga de suéter y reanuda su marcha hacia ese lugar desconocido para todos, para sí misma.
Ella cruza la avenida para alcanzar a la sobreviviente, pero cuando llega ante aquel escaparate detiene su ingenua persecución.
Mira los vestidos. Algo en ella se precipita, se revuelve. Piensa en unos ojos, en el circo, en dinosaurios, en explosiones de ojos en un circo de dinosaurios.

Suspensión. Equilibrio. Tensión.
Entiende entonces que ella también ha sobrevivido mientras la tarde acaba.

sábado, 27 de marzo de 2010

Ella sueña...


"Piérdete" le dijo la mujer del sueño mientras dibujaba un corazón en su palma.

martes, 23 de marzo de 2010

* .... . .. * *

Hoy me bañé con una hormiga...
No es metáfora,
es enserio
Hoy me bañé con una hormiga *

* *
* *
*
* * *
* *
*

viernes, 19 de marzo de 2010

El Haiku del día

V.O Leyó su haiku del día que dice así:

"La golondrina

De vuelta a su pasado

No encuentra el nido"

V.O:

- ¿no hay uno más triste?

A.P:

-Siempre hay uno más triste…uno sin golondrina…
V.O:

-no, ¿cómo crees? sin golondrina se acaba el mundo.



Foto de nido: Alicia Coto Guzman

miércoles, 17 de marzo de 2010

Alguien que sueña que alguien sueña que alguien sueña que alguien sueña...


Dicen que en los sueños uno no puede leer, ni ver números con claridad. No sé porqué, pero eso es lo que he escuchado por ahí, en películas de cuyo nombre no puedo acordarme y libros de psicoanálisis que jamás leí completos. Lo maravilloso del cerebro es que, cuando se trata de sueños, conserva la experiencia aunque la acción no hubiese ocurrido en realidad, aunque las letras sean incomprensibles y los personajes ajenos o irreconocibles. Por ejemplo, anoche tuve un sueño en el que llegaba un mensaje a mi celular; leía:

“Qué me responderías si te digo que desde hace años te engañaba”.

Respondí:

“Que ya lo sabía”.

Yo no lo leí ni lo escribí…pero en verdad sí lo leí, sí lo escribí.

Supongo que alguien entiende.

sábado, 13 de marzo de 2010

Del aseo y otros demonios (sostengo que odio a garcía márquez y esta entrada nada tiene que ver con él)

Veo una mancha en la pantalla de la laptop. Parece una hormiga muerta. Quiero quitarla y la toco. La punta de mi dedo esparce la mugre, la mancha se dilata, ahora parece una pequeña mariposa nocturna, oscura y bastante fea. Busco la servilleta de mi desayuno. Limpio, pero la mancha no se absorbe del todo. De un lado al otro de la pantalla queda una línea café. Marca un horizonte.

Me exaspero, levanto mi camisón para limpiar ese indeseable horizonte que nadie invitó a mi vista, tengo que pararme de la silla y acercar el cuerpo a la máquina para recorrer con el algodón la mayor superficie de mancha. Mi trasero queda al aire unos instantes y mi perra parovecha para olfatear. Problema: el camisón conserva cierta humedad y grasa de mi cuerpo además de un poco de café que derramé. Ahora la mancha lo abarca todo. Aquí está, viéndome escribir.

Hola mancha. Adiós.

lunes, 22 de febrero de 2010

Bonnie...

Is looking for some Clyde...



Foto: Andrea Portal
Where the fuck is he????

miércoles, 17 de febrero de 2010

Extraña...miento

Un día ella desapareció.
No hubo más mensajes.
Jamás volvió a cruzar aquella calle, ni la otra, ninguna.
No hubo “arte”, ni creación; sólo seguimiento.
No hubo enojo o lamento. Tampoco el alivio esperado. Nadie murió en el intento.
Nunca más aquel cabello taponando el desagüe, ni la furia, o las toallas húmedas regadas por el departamento.
Los semáforos, las cajeras, los soldados, las vecinas, el cojo de muleta, los perros de la calle; todos sobrevivieron.
La sonrisa amable (caja de cartón) volvió en un tiempo lento. Las noticias del periódico anunciaron una y otra vez ofertas y días muertos.
Los trenes continuaron cortando los mapas; las fronteras se trazaron y borraron. El pasaporte venció. Hubo que cambiarlo por uno nuevo sin los sellos de entrada y salida que pudieran ayudar a recordar la demora de un vuelo, aquella tormenta de nieve o alguna maleta perdida.
Hubo blanco y negro.
Llegaron nuevos amigos, los de siempre se marcharon lejos.
Lluvia y vacaciones. Días muertos.
Todo estuvo bien. Nadie murió en el intento. El amor, buena “puta triste”, no tardó en dar descuentos, facilidades, mudanzas e inventos.
Hasta hubo carnaval en los días que siguieron.
El único que la extraña es aquel sillón azul: en la sala nueva, todavía conserva, sutil y discreto, la casi imperceptible silueta de su cuerpo, recostada de lado, envuelta en una toalla húmeda, durmiendo.

lunes, 1 de febrero de 2010

Bienvenido


LUCIO, el luminoso.
Que el mundo te muestre todos sus colores sin pudor.
Que conozcas el amor y el inevitable desamor, porque solo así aprenderás del amor.
Que la vida te abrace y te mueva.
Que el miedo no te nuble y conozcas la justicia.
Que encuentres la grandeza de las cosas pequeñas y tus juegos duren tanto como tus días.
Que tus sueños se escapen de la noche y manchen tus pantalones.
Somos muchos los que te acompañarémos.
Bienvenido.