miércoles, 8 de octubre de 2008

Sofía


A los tres años, Sofía sabía bastantes cosas:
Sabía que su mamá era Mariana y su papá Carlos.
Comprendía perfectamente que sus cuatro hermanos tenían diferentes papás y mamás, que entre ellos no todos eran hermanos pero ella sí era hermana de todos y era la más pequeña.
Sabía los días de la semana, los colores y un millón de canciones que inventaba cuando el coche quedaba varado en el tráfico del lunes.
Sabía también que todos la querían mucho aunque a veces las cosas no parecieran fáciles.
Durante el otoño era el tiempo de las calabazas, la comida de los muertos y su cumpleaños.
El invierno, era momento de poner adornos navideños y cocinar galletas por la tarde. Ella sabía.
Fue en el invierno que ocurrió la siguiente revelación para Sofía:
Mientras colocaba esferas y adornos de trineos con sus hermanos, pidió:
-¡Hay que dejar un plato de galletas para Santa Claus!
Y sus hermanos contestaron:
- ¿Santa Claus? No puede ser que todavía creas ese cuento para bebés-
- ¿cuento?- preguntó Sofía abriendo más grandes sus ya de por sí enormes ojos negros.
- Ay Sofi, Santa Claus es tu papá-

Sofía quedó en silencio un largo tiempo. Sus hermanos se rieron al principio, pero cuando notaron que ella no decía nada, ni hacía nada, se preocuparon mucho.
La broma dejó de ser graciosa. Media hora después Sofía seguía sentada en el sillón de la sala mirando al vacío. No podría decirse que había tristeza, tampoco desencanto…era una especie de sorpresa confusa que no le permitía ninguna reacción.
Finalmente se levantó del sillón, fue al estudio, donde su mamá leía y trabajaba, y le preguntó sin titubear:

-Mamá ¿es verdad que Santa es mi papá?
Mamá, desconcertada, miró a la pequeña parada al lado con las cejas juntas en gesto de duda.
No pudo mentirle, además, los hermanos mayores ya habían arruinado la fantasía navideña del gordo en el trineo. De alguna manera tendría que pasar tarde o temprano, y aunque los hermanos mayores recibirían su lección, mamá decidió dar el punto final. Nunca más tendrían que escribir cartas kilométricas pidiendo regalos que no llegarían; aunque tampoco podrían volver a decirle “o te portas bien o Santa te va a traer carbón de regalo esta navidad”.

-Es verdad mi amor, Santa es tu papá- Contestó mamá con el corazón un poco apachurrado por quitarle de tajo (y con la ayuda de los cuatro hermanos) una parte de su inocencia de infancia. Mamá esperaba una reacción, un suspiro, desilusión, ¿algo de llanto?, tal vez un leve enojo…pero no hubo nada de esto.
Sofía arrugó más su frente, y con toda seriedad contestó con otra pregunta:
-Entonces…Carlos, el que dúreme contigo todas las noches ¿quién es?


Esa navidad, todos sus hermanos recibieron calcetines con carbón, de parte de Santa Claus.

7 comentarios:

Sirena de mentiras dijo...

¡qué respuesta! (qué linda historia)... ya decía yo que se iba a ilusionar más con un papá que es como un superhéroe

Gran Fornicador dijo...

Ella me cae bien. ¿Qué es de ella ahora?

A veces yo soy un...panda dijo...

Ella...ella está muy bien.

Luis Ricardo dijo...

Cinco estrellas y dos pulgares arriba!

Anónimo dijo...

Ella esta muy bien ahora...ha vivido muchas cosas con una mirada polonordica y se cambio el nombre a Sofia Claus.
Todos loa años espera con gusto la llegada de su verdadero padre en trineo y con renos voladores...mientras se rie y toma vino con el Señor Carlos.
A los cuatro hermanos, a pesar de saber que ninguno comparte los genes navideños de parte de padre, Sofia los quiere mucho. Siempre han sido los que le ponen los pies en la tierra recordandole de donde vino. Los que le dan la fuerza para seguir a pesar de nada...
BESOS PANDA. TE QUIERO UN CHINGO, TE EXTRAÑO MUCHO...Y A BURBUJA Y A MOJOJOJO...
ATTE: BELLOTA CLAUSE JAJAJAJAJ

Sirena de mentiras dijo...

¡qué ternura! ¿cuándo nos juntan?

hakawati dijo...

He leído tarde esta historia (porque me las vengo leyendo de poco a poco) y me ha sacado la primera buena sonrisa del viernes.

Ya conociendo la filiación paternal de la Bellota, sería justo decir que en aquel momento sublime en que fue concebida, seguro que el gordiflón del Sr. Claus venía de dejar regalos por alguna isla ubicada entre el trópico de cáncer y la línea ecuatorial, porque le trasladó genéticamente mucho saborrrr.

Que buena salsera que es...