miércoles, 4 de mayo de 2011

Polonia.





“Nunca he perdido un vuelo en mi vida.” Es la única frase que me vino claramente a la cabeza para empezar a contar esta historia.
El problema sería hilar el hecho de nunca haber perdido un avión con el viaje a Polonia del que quiero hablar.
Entones tendría que decir algo como: “nunca he perdido un vuelo en mi vida, ni siquiera aquella vez que hubo una tormenta de nieve en Polonia”. Aunque quizá debería advertir que en realidad no hubo una tormenta de nieve en Polonia cuando estuve ahí.
Es verdad que era invierno, y efectivamente hubieron nevadas abundantes y raras para esa época del año. Pero ¿tormenta? no.
Mi vuelo ni llegó a Polonia. Yo aterricé en Paris, recogí mi maleta sin ningún problema. Pasé aduana y migración inadvertida, como suele ocurrir. Desde hace varios años estoy convencida de que yo sería una excelente terrorista. Nunca nadie me revisa para nada. Podría haber volado ya unas quince oficinas de gobierno, si es que me importara hacerlo.
En la casa de la familia francesa que me recibió conocí a una chica Polaca de cuyo nombre no puedo acordarme. Era una chica joven y demasiado rubia que rentaba un cuarto como estudiante en el departamento. Se entusiasmó cuando le dije que iría a Polonia. ¿A qué ciudades?- Preguntó.
Michalowice- Respondí.
Yo no entendí su cara de consternación hasta que llegué a Michalowice. Ella me dio dos consejos para mi viaje. El primero: no vayas a Michalowice. El segundo: no permitas que nadie te diga “kurwa” (la forma de pronunciarlo suena como en español “curva” ), significa puta.
Curioso que esas fueran sus recomendaciones. Sin embargo, yo considero mi viaje a Michalowice uno de los mejores viajes de mi vida. Ahí me hice de una tremenda reputación.
Había sido elegida para un intercambio de trabajo con una compañía de teatro Polaca. Una “residencia artística” a la que asistimos diez actores mexicanos. Estaríamos con esta compañía para crear un espectáculo. La fama y la gloria serían nuestras.
A Michalowice llegamos en autobús desde Praga. Es un pueblo rodeado de bosques y montañas en la frontera con la República Checa, de aproximadamente 300 habitantes. No tiene tienda, ni farmacia. No hay oficina de correos, ni café. No hay hospital, ni un bar. De salas de cine o teatro ni hablamos. A 15 min. se encuentra la pequeña ciudad de Zelenia Gorá. 
Nos quedamos en la casa de del director de la compañía y su esposa. Encantadores ambos. Vivían en una enorme y antigua casa que durante la ocupación alemana había sido transformada en un hotel para las vacaciones de invierno del ejercito nazi. Esta casa, completamente de madera, estaba dividida en 5 rústicos departamentos. Cada uno con su cocina y baño, y espacio suficiente para acomodar a tres o cuatro personas.
Cuando el gobierno comunista Polaco fue derrocado en 1989, el nuevo gobierno de la República de Polonia subastó varias propiedades. Esta Casa hotel entre ellas.
Era una casa muy interesante, llena de ambientes oscuros, a veces agradables, a veces inquietantes, pero nunca comunes para mi. Ahí trabajábamos. Un laboratorio de “creación”.
Aunque era invierno, dentro de la casa siempre se podía andar en shorts y camiseta.
El sistema de calefacción era de los originales. Es decir, la forma de calentar la casa era mediante calderas y tuberías de vapor y agua caliente. La caldera estaba en el sótano y a la manera tradicional, el fuego de la caldera era alimentado por un leñador que vivía en el sótano y que diariamente salía a cortar leña y a lo largo del día  mantenía las chimeneas encendidas y la caldera hirviendo. El leñador podía aparecer en cualquier momento en cualquier cuarto que tuviera chimenea. Siempre aparecía sin hacer ruido.
Era un hombre de unos cincuenta o sesenta años, duro y seco; rara vez miraba a los ojos, pero cuando lo hacía uno se quedaba quieto y callado dejando que esos ojos pequeños y azules hicieran su voluntad. Siempre llevaba un sucio gorrito de estambre, no usaba guantes y cargaba su hacha a todos lados. Cuando uno lo veía con detenimiento, además de ver las marcas del alcoholismo en su cara, notaba inmediatamente que le faltaban dos dedos de la mano izquierda. Cada vez que entraba al cuarto con su hacha y una montaña de leña para la chimenea, podía imaginar claramente la escena de aquel día  en que perdió los dedos: un tronco tirado, el leñador borracho, hemorragia abundante en la mano izquierda, el hacha en la derecha, maldiciendo su torpeza: “kurwa, kurwa, kurwa”.
Ahí estaba yo. En Polonia. La lejana y melancólica Polonia. Sentada en una sala  del ex hotel de los nazis, mirando la chimenea arder y teniendo pensamientos altamente inteligentes…como no, cuando apareció el leñador con su hacha y su gorrito sucio, me clavó los ojitos de canica azul y me dijo con una voz dura y carrasposa, en polaco algo así como: ¿Swizkyev Ledwkza Swerta Ledztonye Vladstazdyl???
Sólo entendí que aquello lo había dicho en tono de interrogación pero nada mas.
Ahí estaba yo, sí. En Polonia. La lejana y melancólica Polonia. Sentada en una sala  del ex hotel de los nazis, inmóvil, como idiota, mirando a este hombre que esperaba su respuesta con cara de: “ ¿qué parte de Swizkyev Ledwkza Swerta Ledztonye Vladstazdyl no está clara pendeja?”.
Entonces yo, tratando de salir del paso, movida por mi lengua materna, atiné a decir en buen mexicano – uy joven, ahora si me agarro en “curva”.
Cuando terminé de decir “…urva” me di cuenta de lo que había dicho. Me tapé la boca con la mano.
El leñador se iluminó. Una malicia ponzoñosa brincó de sus ojos y tensó los músculos de la cara en un gesto que parecía una sonrisa, casi babeaba:
-       ¡¿Kurwa?!!- respondió- hhhhhhhaaaaaaaaaaaaa Kurwa!!!!!
-       ¡No, no, no!!- grité- ¡no kurwa, no kurwa!!! Chingada madre!!!
Pero era demasiado tarde. Él había entendido perfectamente. A partir de ese momento el leñador cada vez que me veía soltaba una carcajada y me decía con picardía y sonrisa lasciva, bajito y en tono burlón: “kurwa”.

Entonces, como decía; yo nunca he perdido un vuelo, ni en Polonia, pero en Polonia me gané una tremenda reputación.


lunes, 2 de mayo de 2011

Lo que aprendí este último año.

Estoy por cumplir 33. Es un bonito número.
A mis 33 entendí que el romance está sobre valuado. Es caro y no dura. Como los ipods...con la diferencia de que los ipods son más bonitos y prácticos.


domingo, 1 de mayo de 2011

Nadie quiere a nadie...se acabó el amor.

Nos extinguiremos, no cabe duda.
No por un meteorito, ni por una catástrofe nuclear. Tampoco por el calentamiento global.
Nos extinguiremos por nuestra incapacidad de estar juntos.

viernes, 29 de abril de 2011

Hexagrama 33. Tun.

Ella termina de guardar las pequeñas cosas.
Una vez que todo está alzado, mira hacia atrás en silencio.
Comienza a alejarse.
Es la retirada.

miércoles, 27 de abril de 2011

Esta es sin duda una de mis pinturas favoritas del mundo.


Dos caballos.

Y tú con la cabeza en un hoyo...

Y yo con el corazón quién sabe dónde

Haciendo quién sabe qué...

martes, 26 de abril de 2011

Post político. O de lo que le diría a los políticos del mundo entero.


Wrong

Wrong

You think you own the world.

Dead wrong

Because, It is to the world

You belong.

sábado, 23 de abril de 2011

Preguntar lo correcto para contestar... lo que sea.


¿Por qué me mordió el perro?

Porque eso es lo que hacen los perros...muerden.

¿Por qué me mordió el perro?

Porque lo toqué cuando era peligroso tocarlo.

¿por qué me mordió el perro?

Por necia.

¿Por qué me mordió?

Porque quise.

¿Por qué me mordió el?

Porque no me duele tanto.

¿Por qué perro?

Porque necesitaba morderme yo misma y él me ayudó.

¿qué me mordió el perro?

Porque tiene dientes.

¿Por qué?

Porque tiene miedo.

¿Por?

Porque tengo miedo.

¿qué me mordió el perro?

Porque tengo un callo en el corazón.

¿ mordió ?

Porque los perros no escriben cartas, guiones o poemas.

Muerden.


Nota: en realidad no me mordió tan fuerte...

miércoles, 20 de abril de 2011

Somos lo que hacemos...

En tu caso eres una navaja bien afilada; cortas con precisión el nervio que sostiene mi pequeño amor.
Y así, desamorada, sangrando, pálida, desarmada; me mandas de regreso a casa en metro, sola, de noche, sin boleto, preguntando ¿Existo?
¿Existo?
¿Alguien puede verme?
Y cuando llego a casa, a penas sobreviviendo, me pides que sonría y te haga de cenar.
Cómico. Yo pongo la sartén al fuego y busco en la alacena.
Sí, no cabe duda...somos exactamente lo que hacemos.

miércoles, 30 de marzo de 2011

La verdad...



-¿Seguro?

-Claro que sí. Por favor, dímela.

-Es que...

-No voy a soportar que me mientas. Prefiero que me digas...

-Bueno...lo que pasa es que...no es caldo de pollo.

-....

Al cerrarse la puerta ella supo que, aunque todos la piden, casi nadie puede digerirla.

Foto de Sneaks85

miércoles, 16 de marzo de 2011

Secondary Role



She`s not the girl…

Never been

Not even when she was your girl.

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secondary
[ˈsɛkəndərɪ -drɪ]
adj
1. one grade or step after the first; not primary
2. derived from or depending on what is primary, original, or first a secondary source
3. below the first in rank, importance, etc.; not of major importance

sábado, 12 de marzo de 2011

Volver.

No sé qué será más difícil...
irse
o volver.
O en honor a la fallecida Guerrero
"Estando aquí no estoy"...

Descanse en paz Rita Guerrero.