-¡¡¡Lo que pasa es que tú te enojas demasiado, no tienes paciencia y explotas inmediatamente por NADA!!!-
dice gritando, mientras las venas del cuello comienzan a saltar a la vista.
-¡¡¡Lo que pasa es que tú te enojas demasiado, no tienes paciencia y explotas inmediatamente por NADA!!!-
dice gritando, mientras las venas del cuello comienzan a saltar a la vista.
Algunas cosas que amo:
Bailar
Comer jamón serrano con un trocito de fruta.
Cocinar un buen filete para amigos queridos.
Subir a la azotea después de la lluvia.
Acariciar a mis perras en la nariz.
Las sábanas nuevas.
Las plantas que responden a mis cuidados y abren flor.
Que después de función alguien diga ¿en serio esa eras tú?
Dar función.
Bailar.
Arreglarme y ponerme muy guapa el domingo aunque no vaya a hacer nada especial.
Los cuentos.
Los caballos.
Mirar a los ojos.
Los libros de Marguerite Duras
Paseos por cementerios leyendo los recados que la gente deja en las lápidas.
Perderme en un viaje.
Cortarme el pelo.
Caminar acompañada.
Hacer pan.
Ir una noche a tomar un trago a algún lugar nuevo.
El vino.
Dar sorpresas.
El Chocolate.
Imaginar historias y llorar….
Esta son sólo unas cuantas.
Y tú…tú dices que no me gusta nada. Pobre de ti, que no sabes nada de mí.

V.O Leyó su haiku del día que dice así:
"La golondrina
De vuelta a su pasado
No encuentra el nido"
V.O:
- ¿no hay uno más triste?
A.P:
-Siempre hay uno más triste…uno sin golondrina…Dicen que en los sueños uno no puede leer, ni ver números con claridad. No sé porqué, pero eso es lo que he escuchado por ahí, en películas de cuyo nombre no puedo acordarme y libros de psicoanálisis que jamás leí completos. Lo maravilloso del cerebro es que, cuando se trata de sueños, conserva la experiencia aunque la acción no hubiese ocurrido en realidad, aunque las letras sean incomprensibles y los personajes ajenos o irreconocibles. Por ejemplo, anoche tuve un sueño en el que llegaba un mensaje a mi celular; leía:
“Qué me responderías si te digo que desde hace años te engañaba”.
Respondí:
“Que ya lo sabía”.
Yo no lo leí ni lo escribí…pero en verdad sí lo leí, sí lo escribí.
Supongo que alguien entiende.
Veo una mancha en la pantalla de la laptop. Parece una hormiga muerta. Quiero quitarla y la toco. La punta de mi dedo esparce la mugre, la mancha se dilata, ahora parece una pequeña mariposa nocturna, oscura y bastante fea. Busco la servilleta de mi desayuno. Limpio, pero la mancha no se absorbe del todo. De un lado al otro de la pantalla queda una línea café. Marca un horizonte.
Me exaspero, levanto mi camisón para limpiar ese indeseable horizonte que nadie invitó a mi vista, tengo que pararme de la silla y acercar el cuerpo a la máquina para recorrer con el algodón la mayor superficie de mancha. Mi trasero queda al aire unos instantes y mi perra parovecha para olfatear. Problema: el camisón conserva cierta humedad y grasa de mi cuerpo además de un poco de café que derramé. Ahora la mancha lo abarca todo. Aquí está, viéndome escribir.
Hola mancha. Adiós.

El día de hoy a las 5:30 de la madrugada, en un reconocido y por demás "excluyente" o "exclusivo" bar de la ciudad de México, el futbolista estrella del América, Salvador Cabañas, fue víctima de un disparo que alojó una bala en su cabeza.
La reacción política-social no se hizo esperar. La gran alharaca se armó porque ¿cómo es posible que un futbolista se reviente (juro que esto no es sarcasmo) hasta esas horas? pero claro ¿cómo es posible que el Bar viole las normatividades retrógradas que rigen esta ciudad y dictan el cierre de centros nocturnos a las 3:00am para protejer a los incapaces ciudadanos de sí mismos? Como si en este país alguien respetara alguna ley, norma, límite o principio. Pero si de escandalizarse se trata somos expertos en hacerlo por las razones menos respetables o importantes, porque el hecho de que a Cabañas le metieran una bala en el cráneo a las 5:30 de la madrugada en un bar, es relevante porque LE METIERON UNA BALA EN EL CRÁNEO, la hora y el lugar pasan a segundo término ante el hecho de que en este país la violencia, el cinismo delincuente, la negligencia y el desprecio por el prójimo son la materia prima de nuestro triste caldo de cultivo.
Está demás describir los "esfuerzos exhaustivos" que las autoridades se encuentran realizando para encontrar al culpable. Un culpable que se encontraba en un exclusivísimo bar, donde la gente que entra es de una élite muy cerrada, donde más de cincuenta personas, además de cámaras de circuito cerrado del lugar, atestiguaron el hecho y el mismo Cabañas (aún con una bala en la cabeza) pudo haber identificado dado que mantuvo la conciencia hasta que llegó al hospital... ¿quién será? se preguntan nuestros "nuevos detectives". Este misterioso personaje jamás pagará su deuda ni enfrentará los cargos que le corresponden, eso es no sólo un hecho, en este país es una tradición. Para aquellos que pensábamos que la justicia de este país es de y para los ricos; tenemos un caso que anula y a la vez confirma la regla.
Olvidémonos pues de ese asunto para abordar el tema que verdaderamente me ocupa y que tiene que ver con la foto que inmediatamente después de lo ocurrido fue difundida en la web ¿le parece?
Sí, aunque usted no lo crea, en ese momento de horror, violencia y confusión, alguien decide sacar su celular y ¿por qué no? sacar una mórbida foto en la que se ve al futbolista malherido en el suelo del lugar. Sí hay sangre, pero bajo ninguna circunstancia esta foto podría compararse en horror con las fotos de los descabezados de Sinaloa o el cadáver de Arturo Beltrán Leyva. Cada mañana, las ediciones del Metro o la Prensa nos dan los buenos días con la sección que a mí me gusta llamar "nada a la imaginación" y nos muestran la carne, los ojos, la piel amoratada y el rigor de la muerte en miles de accidentes violentos y homicidios en la ciudad y el país.
Pero, ¿por qué esta foto debería considerarse no sólo inmoral sino también CRIMINAL?
La respuesta se encuentra en lo que NO se ve en la foto.
No se ve en la foto a nadie al lado del futbolista tratando de ayudarle.
No hay nadie a su lado tomando el pulso o tratando de contener la sangre.
No hay nadie sosteniéndole la cabeza, o la mano.
No hay NADIE
Échenle aire- diría mi abuela.
Pero no. Este hombre está SOLO, todavía vivo, rodeado de personas y muriéndose solo.
Por si usted no lo sabe, por ley, en México todos los ciudadanos estamos obligados a prestar ayuda a otro en caso de urgencia. El no hacerlo se considera Abandono de herido y eso es un delito.
No sólo se trata del pésimo gusto de que alguien difunda una imagen de esta naturaleza, se trata de que somos negligentes, indolentes, ignorantes, cobardes y de criterio cerrado a niveles criminales, y no dudamos en exponerlo sin pudor: "mira, soy deforme y asqueroso, que chido".
Ante el argumento de la "libertad de prensa" yo respondo: si eso es libertad de prensa, yo no la quiero. Bienvenida sea a censura en casos como estos en los que este tipo de imágenes no sólo no aportan nada a la información, la deforma y la hace perder seriedad.
No, esto no es periodismo, ni arte, ni literatura, ni siquiera documentación; esto es Abandono.