martes, 15 de julio de 2008

Marguerite

¿Ya terminaste el libro?- pregunta él.
Sí- responde ella con inseguridad.
¿Qué te pareció?-
Hermoso-
Él desconfía, encuentra tibia su respuesta ante lo que ese libro es.
Solo hermoso no es suficiente- piensa él- tal vez no lo terminó.
Es un libro grande, conmovedor ¿no?- y continúa: - ¿cómo se llama la mujer de la casa?-
Ella contesta:
No me acuerdo-
Ella se acuerda, sabe quién es la mujer de la casa, pero se da cuenta de la desconfianza, nota que él duda que terminara el libro, se siente evaluada. Sabe que no podrá decir nunca cuánto la estremeció aquella lectura, las palabras no le alcanzan, el corazón se siente empequeñecido ante la grandeza de aquellas frases, a veces el mejor comentario es un silencio cargado de pensamiento. Cierra los ojos, ve el mar, el calor, escucha las sirenas del fuego, la invade una blancura ardiente.
S. Tahala- dice ella sonriendo. Sabe que en el libro, todos están, son y se llaman S. Tahala.
Acompáñame mañana a comprar el libro anterior a este, quiero que lo leas para que entiendas- dice él
Sí, para que entienda-

Ella entiende.
El amor.

2 comentarios:

rf dijo...

El tipo de la historia ha de ser de esas personas que nada más se fijan en puras tonterías. Nunca habría que hacer exámenes de comprensión de lectura como los de la secundaria. Marguerite Duras supongo que se entiende cuando te empiezas a poner triste pero sonríes. Cuando sientes un poquito de lástima por la mitad de los autores del siglo XX y por todos los del XXI que siguen escribiendo como en el XVI. No sé. Yo no la entiendo. Pero me enferma. Me encanta. Y me encanta que la vendan en Sanborns y que nadie vea sus películas pero sí el apestoso Amante de J.J. Annaud que es como el libro en versión libro de estampitas. Me encanta que una bomba como esa pueda estar empolvándose en el librero de cualquier señora analfabeta. Tal vez su sobrina lo abra algún día y se le vuele el mundo. Yo vi Agatha hace años, en C.U., en el teatro. Era horrible. Pero también vi El cielo dividido, entonces vale la pena.
Para qué cuidar el agua si uno está ocupado cuidando las lágrimas, o algo así.

A veces yo camino por el parque y me siento como un panda, aunque ultimamente también le aúllo a la luna y le ladro a las sombras extrañas dijo...

sí, ¿para qué?